No entiendo muchas cosas, lo reconozco. También admito que puedo llegar a ser cabezota. Pero hay una cosa que llevo años sin entender, pese a que la gente está empeñada en quitarme la razón:
No entiendo por qué en las Iglesias hay PREJUICIOS
Sé que hay casos y casos, pero a ver no me parece normal que haya gente en un Iglesia, sentada en los bancos esperando a que empiece la Eucaristía y que las personas que están repartiendo papeles que tienen relación con la celebración, esquiven a ciertas personas.
¿Por qué pasa esto? Pues no lo sé, lo único que sí sé es que esto ya lo han hecho muchas veces más con estas personas. Y no sólo me parece mal este detalle nimio, sino que también me repugnan las malas caras, los comentarios por lo bajo, las falsas sonrisas, que se acuerden de esas personas por puro interés, los rodeos para no ttener que saludar...y un sinfín de cosas más. Pero lo que más me JODE (hablando pronto y mal), es que esa gente se la dé de superamable superacogedora superbuenapersona superdedicada-alosdemás supermiraquebienlecaigoatodoelmundo supermiraquebienmellevocontodos y muchos super más que yo no les encuentro por ningún lado (y mira que me he esforzado por buscarlos, a ver si era verdad que estaba equivocada).
¿Y a qué viene todo esto? Pues a que "esas" personas somos mis padres y yo (obviamente). Pero bueno, ya me he jurado a mi misma que evitaré, en todo lo posible, volver a tal sitio.
Puff, si ayer estaba tan, pero tan dolida, que hasta me puse a llorar en medio de la Iglesia de la rabia que me dio (y mi madre, pobrecilla, pensaba que lloraba porque unos instantes antes me había echado una pequeña bronca).
Siendo honestos, también tengo que reconocer que no todas las personas son así, pero para mí, basta que haya unos cuantas (suficientes), para que me hagan sentir mal. Y no es por nada, pero considero que en una Iglesia es en el último lugar en el que me puedo sentir a disgusto.